Bullying Acoso Escolar

Según los datos presentados por el primer informe Mundial de Bullying, desde enero de 2021
hasta febrero de 2022, siete de cada diez menores sufren acoso en España.
El Bullying se puede definir como una forma de maltrato, en general intencional, donde se
perjudica de forma persistente a un/a estudiante o grupo de estudiantes, compañero/a que se
perciben como más “débiles”. Incluye tanto al agresor/a o “bullies” y a sus víctimas, como a
los/as víctimas-agresores/as. Esta situación rompe el bienestar de la comunidad educativa, así
como también, la sensación de seguridad.
La persona que agrede va a adoptar conductas de hostigamiento, provocando en la víctima
una sensación de indefensión que la llevará al aislamiento, ya que las personas que la rodean
no suelen ayudarla. En la mayoría de los casos, en estos grupos sociales se pierde la actitud de
solidaridad o empatía. Por otra parte, las estrategias utilizadas por las instituciones educativas
no son efectivas para ayudar a las víctimas.
El bullying se expresa con conductas de agresiones físicas, verbales (una de las más utilizadas,
que se manifiesta a través de humillaciones, amenazas e insultos) y de exclusión, de forma
repetitiva. Actualmente, con el surgimiento de las nuevas tecnologías también ha aparecido el
“ciberbullying”, que se realiza bajo el anonimato.
Algunos factores como el abuso de poder, el placer de dominar e intimidar, la “diversión” y/o
la necesidad de afiliación a un grupo, llevan a los/as bullies a querer actuar de esta forma.
Factores de riesgo y vulnerabilidad
Cuando hablamos del/la agresor/a suelen ser físicamente más fuertes que su grupo de iguales,
con una tendencia a comportamientos agresivos e impulsivos, no solo en el ámbito escolar,
sino también en el ambiente familiar y frente a la autoridad. Suelen involucrarse en diferentes
conflictos y sentirse fácilmente agredidos/as. Presentan poca tolerancia a la frustración. No
suelen sentir empatía por la víctima y difícilmente se arrepienten de sus actos, ya que
justifican su conducta violenta.
Con respecto a la víctima, suelen presentar rasgos de inseguridad y ansiedad, son poco
asertivas, se sienten más débiles, a veces tienen pocas amistades y presentan una
sobreprotección por parte de su familia. Ante las agresiones tienden a reaccionar de forma
pasiva o sumisa. Sufren en silencio, perdiendo poco a poco la autoestima y la confianza en los
demás. Las familias de las víctimas, ante esta situación de maltrato, sienten impotencia al no
poder manejar la situación.
Por último, están las víctimas-agresores/as, quienes algunas veces han sido víctimas y en otras
ocasiones actuaron como agresores/as. Dentro de este grupo, se detectó mayor patología
mental como ansiedad, depresión, trastorno negativista desafiante y trastorno por déficit de
atención e hiperactividad. Suelen ser impulsivos/as, con una mal rendimiento académico y
baja autoestima.
¿Qué consecuencias tiene el Bullying?
Las secuelas del Bullying pueden presentarse hasta muchos años después del acoso escolar,
con la aparición de estrés postraumático como otros trastornos específicos en la edad adulta.

Los autores describen las siguientes secuelas asociadas: depresión, trastornos del sueño,
irritabilidad, alteración en el patrón de la conducta alimentaria, déficit en la actividad motora y
aislamiento.
Una de las consecuencias más graves e importante en las víctimas es la ideación suicida e
intentos de suicidio, ya que presentan sensación de desamparo ante la situación que viven y se
creen merecedores/as de lo que les sucede, de este modo, entran en un círculo vicioso del cual
no pueden salir, por lo que piensan que la única solución para acabar con su sufrimiento es el
suicidio. Esto también, puede presentarse en los acosadores/as. Los estudios indican que se da
en todos los niveles socio-económicos y, cada vez, se presenta en edades más tempranas
No hay que dejar de mencionar a los/as observadores/as, dado que la ausencia de empatía y
solidaridad con su grupo refuerza las conductas de maltrato, convirtiéndose esto en un
importante factor de riesgo y mantenimiento de estos comportamientos.
Lamentablemente, el Bullying es un problema global con importantes repercusiones a nivel
individual, familiar y social. Es una prioridad identificar estos comportamientos y no ser
indiferente ante ellos. Por tanto, es fundamental trabajar en la prevención, explicándoles a los
niños/as qué es el acoso y cómo enfrentarlo:
 Enseñar a comunicarse de una forma sana y efectiva, siempre desde el respeto
 Dar herramientas para una adecuada gestión de las emociones, sobre todo la ira y la
frustración
 Ser ejemplo de cómo tratar con respeto y afecto a otras personas
 Fomentar la realización de actividades placenteras
 Dotar a los menores con herramientas de habilidades sociales para saber enfrentar
diferentes situaciones.
 Sobre todo, hablar con nuestros/as hijos/as acerca del acoso escolar y la importancia
de comunicar cualquier comportamiento violento entre su grupo de iguales
 Aplicar programas de intervención social a nivel educativo
 Crear estrategias educativas efectivas para que, en colaboración con las familias, se
pueda generar un ambiente de respeto, solidaridad y libre de violencia en las escuelas
Todos/as somos parte del problema. Recuerda que denunciar un caso de acoso escolar es ser
“VALIENTE”, no seas cómplice, el silencio puede matar.

Natalia Elma Pontoriero
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada A-03030

Bibliografía

Arroyave Sierra, P. (2012). Factores de vulnerabilidad y riesgos asociados al bullying. Revista
Ces Psicología, vol 5 (1), pág. 116-125.
Fuensanta, C. (2009). Bullying: Análisis de la situación en las aulas españolas. International
Jorunal of Psychological Therapy, vol 9 (3), pag. 383

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